San Juan de Dios


Este es el barrio más antiguo de la ciudad de Guadalajara, ya que nació simultáneamente con la fundación de ésta. Fue también la primer zona industrial y agrícola, ya que toda la banda oriental del río fue dividida en grandes solares, que los primeros pobladores españoles transformaron en huertas.

Juan de Zaldívar puso un molino de trigo en el área ocupada hoy por el Templo de San Juan de Dios, y despertó tanto la admiración de los naturales, que le llamaban a Guadalajara "El Molino". Los propietarios iniciales de la zona fueron Nuño Beltrán de Guzmán , Cristóbal de Oñate, Diego Vázquez, Juan Michel , como entre otros. Finalizando el siglo XVI, ya había en el río San Juan de Dios cuatro molinos de trigo.

En 1551, el primer obispo de la Nueva Galicia, Pedro Gómez Maraver, construyó una humilde capilla o ermita llamada de la Santa Veracruz, así como una cofradía de nombre Sangre de Cristo y Santa Veracruz. En 1557, se puso en servicio también el primer hospital, atendido por los de la cofradía, tareas que tuvieron bajo su responsabilidad hasta el 11 de julio de 1606, fecha en que los religiosos de San Juan de Dios se hicieron cargo de dicho hospital.

Para finales del siglo XVI, el hospital tenía una sala de treinta varas de largo por seis de ancho, en ella cabían dieciséis camas. El 3 de mayo de 1726 se comenzó a construir la nueva Iglesia, y se concluyó el 8 de marzo de 1749. Los juaninos permanecieron en el templo y en el hospital hasta 1820, año en que el rey de España suprimió la Orden. Durante la guerra de los Tres Años, fue utilizado el convento como cuartel y al ser abierta la actual calle Javier Mina, desapareció la mayor parte del convento, quedando en pie solamente el ala derecha del viejo claustro que conserva una labrada arquería sobre anchas columnas.

Este barrio recibía a los viajeros y visitantes, a los arrieros con sus recuas los productores y abastecedores de la gran parte de alimentos y artículos para la población tapatía, pues era el acceso inmediato a Guadalajara. Aquí se concentraban y distribuían los artículos agropecuarios y artesanales, de los cuales constaba básicamente la economía colonial.

La ribera del río se utilizó para lavar la ropa y como tiradero de basura. En el curso de la Colonia se fue poblando de muchos mesones y tabernas, en ese tiempo estaba delimitado, en el sur, por la calle de Medrano, el Palacio de Oñate y el puente de Medrano, en el norte, por la calle Federación, en el oriente, por la calle de Cabañas, en el poniente por el río. En 1805, se inició la construcción de la Casa de la Misericordia (Hospicio Cabañas).
Para 1809 se consideraba que buena parte del edificio estaba en condición de ocuparse. En la guerra de Independencia el general José de la Cruz utilizó el Hospicio como cuartel y fortaleza militar. El 20 de octubre de 1852 se formuló el Plan de Hospicio, dándole nombre en la historia al barrio de San Juan de Dios, un año después fue desalojado de tropas y se quedaron a cargo las Hermanas de la Caridad, a partir del 12 de junio de 1853.

En ese tiempo el Hospicio tenía unos terrenos muy amplios y en 1859, las nuevas Leyes de Reforma hicieron que los terrenos se fraccionaran, dividiéndose en cuatro porciones de 10 lotes cada una, una parte del área se utilizó para la erección de la ya desaparecida plaza de toros "El Progreso" A un costado de la antigua capilla de la Veracruz estaba en un mercado semifijo, improvisado e insalubre, que vendía toda clase de frutas, legumbres y fritangas bajo elementales "manteos".

El 1888, se construyó ya en forma el primer mercado de San Juan de Dios, pasó el tiempo y en la década de los 20's de este siglo (1925), en el gobierno de José Guadalupe Zuno se tiró el viejo mercado y se levantó uno nuevo, también se entubó el río. En los 50's Agustín Yáñez tiró de nuevo el mercado y erigió el actual Mercado Libertad, obra del arquitecto Alejandro Zohn. Este mercado es "una completa policromía; ahí se venden frutas, legumbres, verduras, carnes y pescados de todos tipos; ropa y sombreros de todos los días o típicos, zapatos, tenis, huaraches, botas, artículos de talabartería, objetos artesanales de barro, cerámica, madera y latón, antigüedades y antiguallas, cosas nuevas o usadas.

En fin en el mercado de San Juan de Dios se puede encontrar de todo y cualquier cosa". Por la gran cantidad de artículos de importación que ahí se venden, la gente joven tapatía, le comenzó a llamar a éste mercado "Taiwan de Dios". No se puede pasar por alto a la "Plaza de los Mariachis", que en realidad se llama "Plaza Pepe Guizar", ubicada en el triángulo que forman las calles de Lic. Verdad y Obregón, la calzada Independencia y un costado de la iglesia de San Juan de Dios. Construida en 1963, tiene una fuente de cantera de tres cuerpos, muchas sombrillas con mesas y sillas, y por supuesto, varios grupos mariacheros esperando ser contratados para "echar gallo", amenizar alguna fiesta, reunión o simplemente para deleitar a la gente que visita la plaza.

La historiadora Lucía Arévalo escribió referente a esta plaza que: "Curioso es en verdad que este sitio sea más frecuentado por los visitantes que por los propios habitantes de la ciudad", pero resulta que a mediados del año de 1991, el Ayuntamiento de Zapopan estableció el cierre de bares, restaurantes, cabarets y discotecas a la una de la mañana, de pronto los "pachangueros" descubrieron que en la "Plaza de los Mariachis",

podían permanecer hasta las cinco o seis de la mañana sin ningún control municipal, ni policiaco, Al poco tiempo este problema terminó.

Actualmente este barrio se ha transformado en lo urbanístico, sigue con su viejo espíritu mercantil, fanfarrón y trasnochador, pues hay que ver que tiene innumerables establecimientos comerciales, populares centros nocturnos, miles de puestos de fritangas, etc. Hace algunos años los alrededores del Mercado Libertad era la sala de estar de muchas prostitutas y merolicos. Con la creación de la Plaza Tapatía se dignificó en mucho a este viejo barrio tapatío, donde siempre reina el folcklor y la alegría. Enrique Francisco Camarena en su "Narraciones Tapatías" nos cuenta que a principios de siglo, un sujeto homosexual conocido como Blanca Flor, vendía tamales en las afueras del templo de San Juan de Dios; "Blanca Flor usaba un peinado de ondas y detrás de la oreja, solía acomodarse un clavel. Usaba camisa blanca y limpia, adornada con las llamadas "alforcitas" y diminutos encajes. En el desempeño de su negocio, era serio y hasta un tanto altanero.

A la llegada de las fuerzas carrancistas a Guadalajara, un capitán improvisado, como fue con los de aquel entonces, llegó al puesto con altanería y suficiencia, luciendo el pistolón y las carrilleras llenas de tiros. Comenzó a burlarse del "maricón" y cuando llegó a insultarlo, el Blanca Flor se quitó el mandil, cogió un afilado cuchillo y mientras el milite le disparaba la pistola, el lo cosía a cuchilladas. Ambos quedaron muertos en el pavimento".


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