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El Baile a San Gonzalo


Donde se levanta el actual templo de San José, anteriormente se encontraba el convento de Santo Domingo, y detrás de la iglesia del convento, estaba una capilla llamada de San Gonzalo; a este santo se le rendía culto de una manera muy especial. Nos cuenta Ignacio Dávila Garibi en su "Memorias Tapatías", que: "Los devotos de San Gonzalo acostumbraban pedirle el remedio de sus necesidades bailando delante de la imagen titular que se veneraba en dicha capilla, la cual pasó después a la iglesia de Santa Mónica, donde también se practicaba este baile y más tarde a la de Santa María de Gracia, donde aún se conserva la imagen, aunque sin culto".

Esta capilla se veía llena de piecesitas de oro, plata y cera, que le colocaban su muchos devotos, quienes al momento de bailar le podían su favores a San Gonzalo, así como también "los libertase del molesto mal llamado de las terceanas".

En 1861, demolieron esta capilla. Continúa Dávila Garibi: "Según el padre dominico, doctor don Fr. Antonio Blasco y Navarro, catedrático que fue de la extinguida Universidad de Guadalajara y autor de una curiosa: "Disertación apologética del devoto baile que comúnmente se practica en obsequio del glorioso traumaturgo San Gonzalo de Amaranto", impresa en Guadalajara el año de 1822, el baile en honor de este santo tuvo origen en Portugal y es antiquísimo, como que empezó a usarse a raíz de su muerte en el siglo XIII y ha sido de uso constante en todos los conventos de dominices donde su imagen se venera, principalmente en los de Portugal y sus colonias y en los de Málaga, Zaragoza, Truel y Almagre. "En nuestro país, se practicó desde tiempo inmemorial en los conventos de México, Cuautla y Querétaro y en éste de Guadalajara y tiene algún parecido según dicen con la danza de los seises de Sevilla.

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